Señor Zapatero, este es nuestro Plan E, de cada día.
Recién separado, y por tanto ligeramente desahuciado por ser hombre, y por ser hombre culpable y machista. Empresario y por ser empresario ligeramente en apuros, aislado, rodeado y acechado por papa Estado, pendiente de él, a la espera de que gane un duro para quitárselo, porque con él pueden, con los Albertos no, pero con el si. Son valientes y justos y cumplen con la Constitución.
Es una verdadera vergüenza, de tal calibre que no puede llamarse país a la tierra que da cobijo a quien actúa de esa forma, ni gobernantes a las personas que lo consienten, de democracia y derechos ni hablamos, no se puede en nombre del Estado democrático entrar en una casa rompiendo puertas y llevarse todo lo que hay en la despensa, si o si, sin piedad, sin posibilidad de defensa, las gallinas, los cerdos, el pan, todo, absolutamente todo lo que esa familia ha ganado a duras penas y lo único que tiene para sobrepasar el incierto horizonte. Un verdadero despropósito carente de justificación y en derecho causa justa para levantarse en justa defensa de la familia y su derecho a la vida, A LA VIDA DIGNA, por supuesto. Y cual es la justificación de tanta tropelía y bandidaje, la suntuosidad de los palacios y castillos en cada comunidad, las grandes cenas y gestas de nuestros caballeros, las perdidas del tesoro producidas en el transporte en los carruajes llenos de agujeros y el mantenimiento de la corte y sus cortesanos, sus vicios, sus caprichos, su delicada y exquisita vida, en definitiva el mantenimiento de un falso estado de cartón piedra, basado en el cambio de las nomenclaturas con significado cruel por otras socialmente aceptadas.
Lo expuesto anteriormente lo traduciré a la situación actual de ayer mismo: Empresario autónomo con dificultades económicas y separado, con grandes necesidades de rehacer su vida a todos los niveles. Y con grandes necesidades económicas, que suple, con extendidas jornadas de trabajo.
No puede pagar alguna cuota de autónomos, y recibe una carta para que de forma inmediata deposite una parte de sus bienes como la furgona en la Tesorería o de forma inmediata liquide su deuda. Opta por pagar la deuda a la Tesorería para mantener la furgona y poder trabajar, pero debido a la premura de la Tesorería se queda sin liquidez para seguir trabajando y pagar a Proveedores, el circulo ruinoso se acrecenta y la salida de tal situación se vislumbra cercana gracias a la ayuda de nuestra gran administración, El Plan E, como el séptimo de caballería llegará, pero cuando estemos todos muertos.
No hay ninguna diferencia notable entre los dos hechos, quizás el tiempo que las separa, antes se derribaba una puerta y ahora con una simple tecla de ordenador te embargan una cuenta o te bloquean la vida. Antes eran personas y ahora son bytes. Lo más notable es el cambio de nomenclaturas, ahora con la incorporación de la palabra “democracia”, cocinándola bien con buena propaganda se pueden cometer todo tipo de desafueros.
La culpa de tanta ineficacia, de tanta norma enrevesada, de tanto laberinto burocrático, de tanto paro, de tanto robo, de tanta tensión contenida, no la tiene solo el señor Zapatero, que tiene mucha, la tienen también los políticos que comen en la misma marmita, lo que comen en la marmita de la oposición, los funcionarios que dicen que ellos cumplen con su obligación, las asociaciones con carácter reivindicativo dedicadas en estos tiempos a hacer paellas de hermandad con el alcalde de turno, los sindicatos, los gremios… y por supuesto los ciudadanos y trabajadores por el conformismo, con la típica pregunta ¿que puedo hacer yo? es muy sencillo para todos: cuando algo no funciona lo primero es ponerlo de manifiesto, por lo tanto lo fundamental es QUEJARSE, como cuando nos duelen las muelas, y los segundo arremangarse y ponerle solución, ¿como? arreglando o arrancando la muela.
En eso la vida no ha cambiado nada, por mucho que la quieran inventar ahora algunos pijos de despacho. Osea, que ha trabajar.
El dinero crece en los arboles
A pesar de mi interés por fijar mi atención en los grandes temas del país, como la corrupción, la sumisión de nuestro gobierno al pirateo, la grandiosidad del Plan E, la dejadez de nuestros políticos, la estupidez de nuestros gobernantes, hay pequeñas cosas que me traen a la realidad, muy a pesar mío. Son las pequeñas cosas que meten la mano en nuestro bolsillo, que hacen que nuestra vida sea cada vez menos vivida, las que nos distancian de nuestros hijos y de nuestros amigos. Son esas pequeñas cosas, que son pequeñas por pasar desapercibidas, pero que suponen grandes barreras en nuestra vida cotidiana y que tienen la grandeza de ser como el ave fénix, mueren y renacen. Mueren cuando cogemos el sofá y renace cuando cogemos el coche al día siguiente.
La ultima cosita nos la ha dado el Senado, sus señorías han recibido un mensaje, posiblemente del “ayuntamiento de barcelona”, el secuestro de vehículos y su posterior rescate, por parte de los ayuntamientos, necesitaba del sello democrático y de su amparo legal, que no justo, y sus señorías, supongo que tras un duro debate y con el salón a rebosar de asistencia lo dio por aprobado, todo ello muy a su pesar pero por nuestro bien y para echar una mano a superar la crisis.
Solo la persona que haya sufrido la retirada del vehículo, sabe cual es el calvario al que nos someten los causantes descerebrados del garrote vil moderno. Lo que llega a fastidiar cuando además el coche lo tienes bien aparcado, cuando has hecho una hora de caravana y has perdido 20 minutos para encontrar aparcamiento a 800 metros de tu lugar itinerante de trabajo y tienes que dar tres viajes para llevar herramienta y materiales, cuando has depositado tres euros en el parquímetro sacrificando el bocadillo de mortadela y el quinto, cuando después de ocho malditas horas de trabajo, vuelves con la herramienta al coche y el ayuntamiento “por el bien social y democráticamente” te ha robado el coche y te pide un rescate por ello. Un rescate de 150,70 euros, mas el tiempo que te lo han estado custodiando al precio de parking de oro.
Después de estar hasta “los cojones” de trabajar, ahora comienza el calvario de conocer el lugar y rescatar el coche, esto fácilmente puede suponer dos horas de trabajo si dispones de los medios necesarios. Sino vuele a tu casa como puedas y mañana, con la cartera llena y cargado de paciencia pierde la mañana. Una verdadera aberración, propia de mentes que deberían de estar internadas y no demostrando su falta de compromiso social con tanta chulería. Mentes que piensan que el dinero de los trabajadores crece en la copa de los arboles.
Como decía antes estas tonterías son las que me apartan de los grandes problemas del país, con lo que a mi me interesa quien será el elegido de la casta, para velar y repartir el dinero de Caja Madrid.
Me disculpo por andar tan distraído .
INSTITUT CATALA D’AVALUCIONS MEDIQUES
No hay nada mejor que una charla con compañeros para recoger experiencias, en este caso ajenas. Este compañero de camino fue convocado a una cita por la “democrática policía sanitaria”, bien llamada Intitut Català d’Avaluacions Mèdiques, curiosamente basta con cambiarle el nombre para darle un toque distinguido y hasta noble.
Lo primero que le sorprendió fue el edificio, nuevo y reluciente, cargado de estupendos médicos y afanosos funcionarios, estupendos despachos, arco de metales, rayos x para los bolsos, esbeltos guardias de seguridad en busca de armas inexistentes, en definitiva todo estaba preparado para el uso y disfrute de la casta, de los elegidos, pero sin el más mínimo detalle para ciudadano obligado a visitarlo, todos los edificios deben de tener un parking, pero los públicos no, salvo los reservados a la casta. Y cuando decía no es no a muchos kilómetros a la redonda. ¿Porque se empeñan en situar los edificios públicos en zonas donde apenas se puede acceder?
El ciudadano, el que paga y sufre, ha de buscarse la vida, joderse en definitiva y buscar donde aparcar y una vez conseguido con el peligro de la multa o la grúa. Como dice este amigo la administración siempre echando una mano.
Y como es tarde dejaremos para otro momento la fructífera conversación que tuvo con la policía sanitaria. Vaya por delante que en un país democrático, o superdemocratico hay que justificar la enfermedad y en cualquier caso eres culpable de estar enfermo. Claro esta si hay prestación por medio. En caso contrario la policía no actúa y tu eres libre de caerte muerto siempre que sea gratis.
Lo político y socialmente correcto.
Así pues, la barbarie ha acabado por apoderarse de la cultura. A la sombra de esa gran palabra, crece la intolerancia, al mismo tiempo que el infantilismo. Cuando no es la identidad cultural la que encierra al individuo en su ámbito cultural y, bajo pena de alta traición, le rechaza el acceso a la duda, a la ironía, a la razón – a todo lo que podría sustraerle de la matriz colectiva -, es la industria del ocio, esta creación de la era técnica que reduce a pacotilla las obras del espíritu. Y la vida guiada por el pensamiento cede suavemente su lugar al terrible y ridículo cara a cara del fanático y del zombie. Alain Finkielkraut. La derrota del pensamiento.
Abordar en la historia humana una era distinta de la que acabada de terminar. Un orden del mundo en el que ningún Estado pudiera colocar un telón en torno a su población ni adoctrinarla sistemáticamente con ayuda de unas pocas ideas angostas y rígidas. Una época en la que reinaría un auténtico espíritu de paz porque las ideas circularían libremente de una nación a otra, y porque, en lugar de ser amaestrados, idiotizados y manipulados por las ideologías totalitarias, los individuos serian educados para servirse de su razón. Estas son ideas expuestas en noviembre de 1945 en la creación de la UNESCO.
La hipocresía y la falsa educación nos invade, nuestra sociedad desde hace alguna década idolatra y se apasiona por el dinero y el poder, el egoísmo y el individualismo han derivado en un espectáculo dantesco nunca antes visto y han ocasionado sin el mas mínimo escándalo social ni repulsa la mayor crisis económica financiera jamás conocida. Nuestra exquisita corrección social y política no invita a la más mínima queja, nos atuzamos los bigotes y procuramos mirar a otro sitio, el sitio donde esta lo nuestro. No queremos que nada ni nadie perturbe nuestra paz y nuestra corrección social, los sobresaltos están mal vistos y las exigencias políticas y la solidaridad forman parte de otra época y perjudican nuestro acceso a parte del pastel, estropeando la bacanal.
Estos mismos sentimientos han recorrido la historia más reciente con consecuencias desastrosas, la complacencia y la esperanza de que las cosas que perturban a los demás no nos afectaran o se arreglaran solas, es una posición que históricamente se ha pagado cara.
Las consecuencias de la situación actual no se han vislumbrado aún, nadie es capaz de predecir con acierto el final del túnel, ni el tiempo que tardaremos en salir de el, es lógico, pero tampoco se están tomando decisiones valientes ni tan siquiera acertadas que remedien o palien situaciones concretas. Y algunas de ellas lo único que pretenden es apretar un poco más el corsé de la incompetencia y la burocracia desmesurada, cuando lo que hay que hacer en momentos como los actuales es aflojar todo lo posible el corsé burocrático y normativo, es la forma de hacer a las empresas más competitivas y dotarles de su instinto de supervivencia, arrebatado gota a gota y año tras año, por el insaciable apetito recaudatorio de las instituciones y su numerosa clientela.
Mientras todo esto sucede, mientras los diferentes mundos sufren las convulsiones de tanta desmesura, unos por exceso y otros por defecto, la sociedad se mantiene políticamente correcta y nuestros lideres a base de inactividad y falta de compromiso no se equivocan por que no se implican, practican la política del avestruz, que por supuesto políticamente es la más rentable y aplaudida por el ciudadano votante.
Yo creo que no es el momento para la huida, hacerse el loco o ser políticamente correcto tampoco cabe, las situaciones difíciles han de diagnosticarse con total exactitud y llamarlas por su nombre y depende del ciudadano, en nuestras manos esta que las soluciones se apliquen en forma y tiempo, pero para ello hay que implicarse y quejarse. Es necesario manifestar lo que no funciona y exigir las medidas necesarias para ponerle solución, eso es la democracia y esa es la función del poder. La implicación en los problemas “mojarse” pese a no ser agradable es el único camino para salir de los momentos difíciles y evitar desastres futuros.
El té con pastas y lo políticamente correcto vendrá luego.
Tanta violencia, tanta muerte, tanta locura, tanto silencio, tanta complicidad, …
Estos días de navidad los israelitas y palestinos siguen en su particular guerra prolongada y desigual, tan desigual que no tiene sentido llamarlo guerra, a estas situaciones de escala donde el simple gesto, es castigado con represalias brutales de muerte y destrucción no se llama guerra, y esas acciones no puede quedar justificas por ser acometidas por un Estado. La política del terror y la muerte para situar fronteras nunca ha funcionado, el miedo y la pasividad de los pueblos no duran eternamente, los pilares donde se fundamenta la paz de esa región no están asentados y el vaso de la intolerancia, al igual que el de la solidaridad se están llenando. No es buen momento para avivar la llama y no es buen momento para el silencio de las naciones.
Las recesiones económicas no son buen caldo de cultivo para estas situaciones de violencia descontrolada, que cualquier gobernante aburrido puede aprovechar para desviar la atención de sus problemas hacia los del vecino.
Toda violencia es repugnante, pero cuando es tan desproporcionada e indiscriminada resulta, si cabe, más violencia y más repugnante.
El totalitarismo democrático y la parálisis social
Los totalitarismos tienen una característica común esencial y vertebradora de suma importancia, gracias a la propaganda consiguen su arraigo y el consentimiento social, la propagación y la asunción de sus grandes mentiras se justifican al ser eco de los medios sociales. ¿a quien sino debemos de creer?
Hay una gran diferencia entre los totalitarismos bananeros y una democracia totalitaria, las dictaduras son imposiciones por la fuerza y están claramente delimitadas, el totalitarismo democrático es más sutil y tiene su punto masoquista, puesto que somos nosotros de forma voluntaria quienes elegimos a nuestros representantes del régimen.
Los totalitarismos tienen una cosa en común, todos se alimentan del poder, todos tejen una tupida red de clientelismos con sus años de permanencia en el poder, el sistema de partidos actual se asemeja a los antiguos cortesanos, antes eran elegidos por su baja peligrosidad y como elementos suntuosos y decorativos y ahora suponen una basta y amplia casta bien alimentada y culturizada, repartida en todos los estratos sociales, políticos y económicos. Todo ello quede claro, se realiza con la etiqueta democrática.
La etiqueta democrática como se puede intuir no es otra que el decreto ley, por la vía democrática y amparándose en ella se pueden cometer atropellos e injusticias descomunales e impensables en otros sistemas, además la democracia protege de las revueltas sociales. Los despropósitos lo son aún siendo democráticos, que un parlamento vote por mayoría una ley no es garantía democrática, puesto que la voluntad depositada en cada uno de los votos del ciudadano (millones), queda enmudecida por cuatro partidos y una única disciplina de voto, en un parlamento no hay trescientas voces representando a 40 millones de ciudadanos, hay unos intereses de partido que no suelen coincidir con los intereses generales, sino más bien con los calendarios electorales y los pactos subsiguientes.
La situación actual de crisis globalizada es la culminación de lo expuesto, ha sido tal la confianza del sistema en la inmunidad, como ha quedado constatado, que los despropósitos alcanzan cotas inimaginables de desfalco y timo alrededor del poder, nunca en las clases medias ni sociales ni empresariales.
Y el arreglo hay que buscarlo donde se cometió el error y no buscar culpables en la sociedad civil, en los ciudadanos, acusándose entre ellos de falta de cabeza, de consumismo exacerbado, por comprar una vivienda o un coche con un sueldo de mierda. Descerebrados se llaman entre ellos. No, la culpa no la tienen los consumidores, ni tampoco la solución.
La solución es complicada, supone pedirle cuentas a quienes nos han llenado de favores, a quienes han sido nuestros colegas, con quien almorzamos, desayunamos, forman parte como nosotros de la elite del poder. Así que la solución por mucho que pese ya vendrá, se tendrán que abrochar el cinturón todos, los consumidores un punto más y los poderosos un punto menos, los ciudadanos para que no se nos caigan los pantalones y ellos (los más bellos) para que no les aprisione la tripa.
Tanta tranquilidad inquieta. Las medidas no dan la medida.
Hoy he comido con un empresario tocado, le llamaban señor hasta que dejo de pagar algunas facturas y dejo de pagar las facturas porque es un eslabón de una cadena de un motor que ha dejado de funcionar, un motor que ahora esta abandonado.
El ministro de economía, los informes de los bancos y de entidades de solvente prestigio palaciego, dicen lo que es evidente o simplemente lo que no es, no dicen nada y hacen menos. Aquí el que esta minimamente acomodado no se quiere enterar de cual es la situación.
Este empresario, el pillado, tiene trabajo pero también ha sido tocado por la falta de pago de alguna promotora, en estos momentos tiene un agujero por falta de pago de un cliente importante que no le queda más remedio que trasladar a sus proveedores, esto que puede sonar muy técnico resulta dramático pues encierra un drama mayor, como el impago de las nóminas, la maza implacable de la Seguridad social y Hacienda que recuerdan a los métodos del medievo que originaron los hechos de Fuenteovejuna. En estos momentos sobra demasiada palabrería, y las previsiones no son fiables ya que las realizan los mismos que no supieron ver la situación actual, esa es la causa principal de que las medidas no sean efectivas, ellos lo achacan a que los resultados se verán más adelante en el primer semestre del 2009. CUANDO TODOS ESTEMOS MUERTOS. ¿Que pasa mientras tanto?
Como comentaba el empresario esta pillado por una situación difícil de sus clientes, no obstante, en el cajón dispone de pagares suficientes para solucionar su problema, pero los bancos desde hace tiempo han clasificado toda clase de papel como tóxicos y se niegan a descontar. Mientras el gobierno se ha apresurado a salvar a la banca haciéndose cargo de sus activos tóxicos no ha hecho lo mismo con las empresas, las que sostienen el empleo y la economía. ¿Porqué de la misma manera el ICO no avala este tipo de papel y le da liquidez de forma directa a la pequeña empresa?
Carta a la señora Crisis
Distinguida señora,
Sin quererlo ni beberlo, me encuentro atrapado en una situación insostenible, repetida y no superada. El torpe destino, con sus trompicones me ha traído a una empresa que no tiene futuro, extraño y sublime sería que lo tuviere o tuviese, y por tanto yo tampoco lo tengo. Atrapado, porque no soy capaz de escapar a sus encantos, por mucho que lo intento me resulta imposible encontrar una alternativa a mi fatal destino en esta nave.
Lo peor de todo es que mi futuro es lo más claro en esta empresa. Mi sentencia ya tiene fecha, salvo que los acontecimientos venideros manden lo contrario, lo cual también por extraño resultaría sublime. Pocos son los días y menos las semanas de aquí al túnel, comienzo a sentir las vibraciones de mi cruel destino, tan cercano como real.
Quien me mandará a mi ser tan torpe, hasta el extremo de parecer el hombre más feliz del mundo. Tanta torpeza solo puede ser causa -como dirían los psicólogos- de una niñez tormentosa, pero eso sería ridículo y abusivo. Echarle la culpa a un niño de lo que a mi me sucede es de personas desaprensivas y un abuso que nadie me podrá achacar.
La culpa la tengo yo, y como diría Ortega “y mi circunstancia”, por mi respondo yo, pero por mis circunstancias no. Ya quisiera saber quien maneja mis circunstancias, se iba a enterar ese ladrón. Por que estoy seguro de que algún ladrón me la ha robado y anda jugando con ella, como si nada, yo puedo asegurar que no la tengo, por que eso ha de ser grande y seguro que la vería. De todas formas aunque la eche de menos porque es mía, no siento pena porque nunca la he conocido.
Dicen los viejos que han traducido a Ortega sin leerlo, tan solo de oídas, que se equivocaba -como la paloma que buscaba el norte en vez del sur- que donde dice circunstancias quería decir suerte, que eso es como la buena cosecha, no depende de lo que siembres, depende de como venga el año de lluvias y de frío. Bien esta, pero, si alguien ve una circunstancia perdida, esa es mía. Me la pido.
saturación de incompetencia y academicismo
Dos cuestiones me sorprenden sobremanera estos meses, una es la avalancha de dimisiones de los responsables materiales de la crisis y los responsables de proveerla y anticipar medidas, y la otra son las opiniones de los “ingenieros” sociales del oportunismo, “ingenieros” acomodados en el sueldo abultado y trabajo fácil y de tantos gurús agradecidos por los bollos del poder. Sus ideas son geniales, destacaré la del presidente de Fomento de pagar la sanidad, él propone pagar el menú, talento para momentos de crisis no falta y eso es de agradecer. La Generalitat también colabora subiendo el sueldo a sus funcionarios en un 7,5%, una falta de consideración grave para todos aquellos que están perdiendo sus trabajos y su fuente de ingresos, como si en estos momentos fuera poco mantener el trabajo y además por vida.
Hablando de la Generalitat y su limitado presupuesto presentado para 2009, solo comentar los 17.300 millones de pesetas del Departamento de Presidencia y los 44.741 de la Vicepresidencia, son 62.041.000.000 millones de pesetas en total. No entraré en desgranar su utilidad para no estropear la cordialidad que pretende mantener este humilde escrito.
Cuando la economía real es tan testaruda y clara en su mensaje, sorprende la desmesurada atención que se le presta al mercado de valores, que no deja de ser un mercado puramente especulativo e irracional en momentos de cirisis y se aparta la mirada del mercado de abastos, que si nos afecta a todos, la bolsa como guía de la economía es una mentira aceptada pero no comprendida. Otro factor que sorprende hasta producirme urticaria es la inutilidad de la obsesión por la inflación y su pretendido control mediante los tipos de interés, academicismo puro y barato, inaceptable en una situación como la actual. Vaya por delante que la inflación estructural como la que sufre España es consecuencia de la reglamentación y las trabas administrativas, un corsé a la productividad y la competencia solo subsanable con el aumento de precios y su consecuente falta de competitividad y el otro factor son los precios de las materias primas.
INSISTO HAY QUE BAJAR LOS TIPOS DE INTERES YA Y DE FORMA CONTUNDENTE, HASTA NIVELES DEL 2% Y ARREGLARLE LA SORDERA AL SEÑOR TRICHET.
Los EEUU han rebajado sus tipos del 1,5% al 1%, y Japón del 0,5% al 0,3% con tendencia a dejarlo en el 0%, solo Europa mantiene la política acertadisima y contundente de matar al enfermo para acabar con la enfermedad.
Señor Trichet, la compra del piso absorbe ya casi la mitad del salario, por supuesto del que no se ha quedado en paro, y como siempre las medidas de corrección vienen del otro lado del Atlántico, será para purgar sus culpas, pero el J.P. Morgan aplaza el cobro de las hipotecas, medida que afectara a más de 400.000 familias americanas.
Que hace falta para que aquí se pongan las pilas y las ayudas a las familias y las pequeñas empresas dejen de ser intenciones y se conviertan en realidad, será necesario el canto de la marsellesa o la toma de la Bastilla.
Como sociedad nos falta un sentimiento básico de indignación y solidaridad frente a tanta injusticia e incompetencia.
