El mito de Sísifo

Blog de Celedonio Sepúlveda

Llamar a las cosas por su nombre – elements de pacificació del trànsit

Hay estamentos empeñados en maquillar la realidad con la simple acción de cambiarla de nombre, empleando uno mas “chic”, en algunos casos rozando la cursilería y situándose en el limite de la estupidez.
Ahora al hecho de machacarnos los coches con los hierros de 3M colocados en la mayoría de las calles, lo llaman “elements de pacificació del trànsit”, lo dicho paños calientes antes de darte una paliza.
La inefectividad de estos elementos es fácil de demostrar, tan solo hay que hacer una huelga a la japonesa y respetar al pie de la letra las indicaciones, cuando nos encontremos con un paso elevado o con una banda pacificadora hay que superarla sin perjudicar el coche y respetando la velocidad no superior a 10km/h, primero un eje de ruedas y lentamente el otro, que la suspensión no sufra, que cambiarla sale caro. De esta manera, no habrán pasado cuatro coches y empezaran a sonar los claxon o alguien realizara un adelanto peligroso, o alguien perderá los nervios y lo que eran elementos pacificadores se convertirán en causa de discordia. Pero los culpables del desaguisado se encontraran lejos del lugar, tramando algo que prohibir.
Lo mismo sucede con las señales de trafico, la mayoría obsoletas y sin sentido practico ni racional, cuantas señales de 20 y 30km/h en lugares donde es imposible respetarla sin ocasionar mas perjuicios que beneficios, o la sucesión alocada de “elementos pacificadores”, como colocar después de un semáforo un elemento pacificador o dos, ocasionando tremendas colas.
Sin embargo no les da por situar espejos y elementos que mejoren la visibilidad en los cruces, la mayoría de ellos peligrosos debido a la falta de aparcamiento y la necesidad de aprovechar las esquinas para aparcar.

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mayo 6, 2008 Posted by | Piedras, Politica, Realidad, Ripollet | , , , , , , | Deja un comentario

Manos a la obra (II)

burbujaLa crisis financiera americana como consecuencia de las hipotecas basura no esta en la raíz de la crisis inmobiliaria autóctona, echar las pelotas fuera y hacerse el loco puede ser una estrategia electoral correcta, pero las crisis tienen su origen en factores que se van mostrando en el tiempo y que maduran antes de reventar, la crisis no estaba agazapada ni aparece por arte de magia, ni es tan severa como la pintan, es el pánico como consecuencia del miedo y el miedo como consecuencia de los bocazas que se ganan la vida haciendo titulares, los que aceleran situaciones predecibles y controlables.  Lo primero que debemos hacer es felicitar a todos los expertos y analistas por sus caros y certeros estudios donde siempre negaban la existencia de una burbuja inmobiliaria y lo segundo, recelar de los políticos que se lo han creído.

El suelo, es sin duda uno de los factores más importantes y decisivo en el proceso de promoción inmobiliaria, en los costes de fabricación de una vivienda tiene la repercusión mas alta, con diferencia.  llegando incluso al 40 %.

La carestía de la vivienda empieza por ahí, la puja de las promotoras por conseguir suelo de ejecución directa ha hecho que la materia prima sea el origen de muchos males, el precio pagado en la mayoría de los casos incluye una prima no declarada que el promotor debe recuperar del mismo modo. Esta prima no esta incluida en sus escandallos. El negocio de la promoción inmobiliaria encuentra así al primer actor que sin arriesgar nada resulta el más beneficiado. empieza el “coge el dinero y corre“.

La vivienda es un derecho y su sector es estratégico, por tanto dentro de la libertad de mercado deben articularse mecanismos capaces de intervenir y corregir aquellas anomalías que el propio mercado no sea capaz corregir, se deben articular sistemas para eliminar intermediarios innecesarios, revendedores, “inversores” y todo aquel elemento que pretende dinero fácil a costa de las necesidades de otros.

No debe consentirse la vivienda como inversión especulativa, si alguien quiere acumular viviendas, que sea a base de una gran presión fiscal.

Invertir en vivienda debe ser para devolverla inmediatamente al mercado en forma de alquiler, con precios de alquiler por supuesto regulados, el negocio del alquiler debe ser un sector de carácter publico, con un marco de actuación propio y totalmente transparente para las dos partes, por ejemplo, con precios de alquiler que no superen un algoritmo con respecto al IBI.

Por ultimo culpar al promotor del alza de la vivienda es cómodo y fácil, pero no del todo justo, todos los industriales e industrias que viven de este sector se han subido al carro de los beneficios fáciles y todos han aumentado los precios de forma injustificada con la pretensión de “coger cacho” del pastel, siendo el promotor el único que realmente corre riesgo como empresario ha visto como sus márgenes se los han ido comiendo todos, uno por uno de los muchos actores de esta película, que ahora reparte sus oscar.

mayo 1, 2008 Posted by | Montañas, Piedras, Politica, Realidad, Ripollet | , , , , , , , , , , , | 2 comentarios