El mito de Sísifo

Blog de Celedonio Sepúlveda

La Chatarrería del señor Baldomero

chatarreria Para alguien que no lo haya vivido le puede resultar difícil imaginar lo maravilloso de visitar una chatarrería cuando eres niño, pero lo soberbio era tenerla al lado de casa y ser amigo del chatarrero, la vida en aquellos tiempos era minimalista y todos los objetos tenían un valor y un significado, la chatarrería era un centro comercial donde se exponía gran parte del mundo, usado, pero entrañable.

Yo debía de ser un niño muy obediente, quizás muy cuidadoso y ordenado, le caía bien al señor Baldomero, de todos los niños de la calle al único que le permitía el acceso libre era a mi, a veces, cuando buscábamos algo concreto también entraban mis amigos.

En aquel recinto, con su olor tan característico, se encontraba toda la sabiduría del mundo, del mundo sencillo y humilde que nos correspondía, para un niño curioso aquello significaba el paraíso.  Yo pasaba grandes ratos con el señor Baldomero, unas veces le ayudaba arrancando el cobre de las bobinas, separando el hierro del metal o del cobre, para mi todo eran metales, lo había aprendido en la escuela, pero el llamaba metal a una especia de acero de color oro pálido, era lo de más valor junto al cobre y al aluminio.

Cuando podía que era la mayoría de las veces, me despistaba y disimuladamente me lanzaba a la aventura, a la búsqueda de descubrimientos, aquello era una selva llena de sorpresas.  Me excitaba, viendo y tocando, desarmando y destripando toda clase de aparatos y artilugios.

Aquello estaba organizado en dos grandes montones, uno para los cacharros y otro para el papel y el cartón, en el centro estaba la sala de operaciones y más al fondo, todo el material ya clasificado.  La prensa del papel estaba justo al lado de su montón, estratégicamente separado de la pared para poder calarse por detrás y permitir pasar el alambre que ataba los fardos de papel.

La mayoría de los aparatos estaban heridos de muerte y tenían un destino claro, tras el despiece, sin embargo, en el lado del papel se amontonaban toda clase de libros revistas y tebeos en perfecto estado, no les faltaba nada ni el olor entrañable a papel impreso.  No lograba entender como la gente se desprendía del algo que estaba en perfecto estado y que quizás llevaba mucho tiempo entre ellos, comencé a cogerle cariño a todo aquel papel abandonado y me empeciné en rescatar todo aquello que me interesaba de su fatal destino en la prensa.  Hice una pequeña biblioteca de joyas de papel, aquellos libros y tebeos eran otro mundo nuevo, el sargento gorila, Roberto Alcázar y Pedrin, El Capitán Trueno y otros muchos personajes fueron obsequio del señor Baldomero.

De allí surgió también mi primera bicicleta, pesada, hecha a retales, sin frenos, sin luces, un verdadero disfrute y una máquina apta para producir mataduras y rasguños.

El señor Baldomero y su chatarrería forman parte de la memoria y de los sueños de unos tiempos con pocas abundancias y con muchas miserias.  Para aquel niño aquel era su mundo y seguramente no lo hubiese cambiado por ningún otro tesoro que no fuese la chatarrería del señor Baldomero.

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marzo 5, 2008 Posted by | Sueños | , , , , , , | 1 comentario

Al perro flaco todo le son pulgas

perroflaco.jpgEl otro día un amigo me comentaba, después de varios días sin vernos que había sufrido una inspección de Hacienda y la Seguridad Social, en total cuatro fornidos inspectores se personaron en su magnifica y opulenta oficina -su propia casa de 70 metros cuadrados- y empezaron a estudiar papeles y más papeles en busca del tesoro escondido, al mismo tiempo en la cocina, su señora preparaba una tortilla de patatas.
Tras mucho indagar, inteligentemente como cabe esperar, descubrieron el arca, pero, lamentablemente no había tesoro; en su lugar, como en la gran mayoría de nuestras arcas: una hipoteca.
Mi amigo la tenía reescrita con una última ampliación para hacer frente a los pagos de su empresa, quizás en un acto heroico por no dejar caer el único asidero de subsistencia que le queda.
Me contaba que los inspectores decepcionados, no sabe bien si por el fracaso o por un sentimiento de culpa, le decían que porqué mantenía una empresa deficitaria. Grandiosa pregunta.
Yo me hago otra: ¿Realmente Hacienda no sabe donde esta el dinero que le falta?
Me acuerdo de la película
LOS INTOCABLES en la escena en que el viejo policía le dice a Ness que todo el mundo sabe donde están las destilerías o los almacenes de licor pero que nadie se atreve a romper esa puerta.
CHACHI, para eso esta la de 300 euros de mi amigo, además él es buen chaval.

diciembre 8, 2007 Posted by | Realidad | , , , , , , , , , | Deja un comentario