El mito de Sísifo

Blog de Celedonio Sepúlveda

El olvido

el-olvidoEl tiempo pasa, los minutos se amontonan sin espacio, sin apenas verlos llegar,  la oportunidad que estaba a nuestro lado, cansada, decide marcharse.

No encontramos el camino, tampoco recordamos que nos motivo a ponernos en marcha y también desconocemos cual es nuestro destino, solo sabemos que no llegamos a tiempo, la duda y el miedo nos traicionan, no sabemos cual de los caminos elegir, la brújula de la razón nos niega una oportunidad, su norte esta perdido. Posiblemente tampoco sirva de nada, cualquier camino sirve para no llegar a ningún sitio, y ninguno es bueno para estar parado.

Algunas situaciones tienen el poder de inmovilizarnos cuando más necesitamos andar, y estar quieto a veces no significa permanecer en el mismo sitio, en ocasiones es volver atrás, retroceder a espacios ya andados.

Es el, el olvido, de nuestro pasado, de nuestros fracasos, de nuestros amigos, de momentos, de paisajes de nuestra memoria, de surcos de nuestra vida pisoteados por donde corría el agua, y es el olvido, pero su otra cara,  el que nos recuerda que aun quedan caminos y es necesario moverse y andar.

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abril 20, 2011 Posted by | Sisifo, Sueños | , , , , , , | Deja un comentario

Carta a la señora Crisis

Distinguida señora,

qsomos Sin quererlo ni beberlo, me encuentro atrapado en una situación insostenible, repetida y no superada.  El torpe destino, con sus trompicones me ha traído a una empresa que no tiene futuro, extraño y sublime sería  que lo tuviere o tuviese, y por tanto yo  tampoco lo tengo.  Atrapado, porque no soy capaz de escapar a sus encantos, por mucho que lo intento me resulta imposible encontrar una alternativa a mi fatal destino en esta nave.

Lo peor de todo es que mi futuro es lo más claro en esta empresa.  Mi sentencia ya tiene fecha, salvo que los acontecimientos venideros manden lo contrario, lo cual también por extraño resultaría sublime.  Pocos son los días y menos las semanas de aquí al túnel, comienzo a sentir las vibraciones de mi cruel destino, tan cercano como real.

Quien me mandará a mi ser tan torpe, hasta el extremo de parecer el hombre más feliz del mundo.  Tanta torpeza solo puede ser causa –como dirían los psicólogos– de una niñez tormentosa, pero eso sería ridículo y abusivo.  Echarle la culpa a un niño de lo que a mi me sucede es de personas desaprensivas y un abuso que nadie me podrá achacar.

La culpa la tengo yo, y como diría Ortega “y mi circunstancia”, por mi respondo yo, pero por mis circunstancias no.  Ya quisiera saber quien maneja mis circunstancias, se iba a enterar ese ladrón.  Por que estoy seguro de que algún ladrón me la ha robado y anda jugando con ella, como si nada, yo puedo asegurar que no la tengo, por que eso ha de ser grande y seguro que la vería.  De todas formas aunque la eche de menos porque es mía, no siento pena porque nunca la he conocido.

Dicen los viejos que han traducido a Ortega sin leerlo, tan solo de oídas, que se equivocaba  –como la paloma que buscaba el norte en vez del sur– que donde dice circunstancias quería decir suerte, que eso es como la buena cosecha, no depende de lo que siembres, depende de como venga el año de lluvias y de frío.  Bien esta, pero, si alguien ve una circunstancia perdida, esa es mía.  Me la pido.

noviembre 21, 2008 Posted by | Aires, Politica, Ripollet, Sisifo, Sueños | , , , , , , , , | Deja un comentario