El mito de Sísifo

Blog de Celedonio Sepúlveda

Sentimientos prisioneros

PisadasNunca he sabido manejar de forma acertada los sentimientos, ni he conocido a nadie con la habilidad o sabiduría suficiente capaz de hacerlo, y por tanto capacitado para dar un consejo o una pequeña guía adecuada al uso y desuso de tan preciado tesoro, sentir y transmitir los sentimientos a los demás. En este aspecto como en tantos otros me siento huérfano. Estoy  entonces ante otra situación en la que somos nosotros mismos “y nuestras circunstancias” los artífices de los éxitos y fracasos de nuestras acciones, donde el aprendizaje puede ser lento y sin garantía de ser correcto, y las “ostias” frecuentes y dolorosas.   Advertidos sobre los grandes pesares de manejar tan delicado valor, la mayoría de nosotros optamos por hacer uso escaso, limitado y superficial, de tan peligroso elemento, “el que evita la ocasión evita el peligro”, no usándolo, ponemos a salvo de agresiones nuestra frágil estabilidad emocional.

Sin embargo, estoy seguro, de que tomando esta actitud protectora, en cierta manera ridícula, limitamos sobremanera nuestra capacidad de sentir y vivir de forma plena, pero esto que resulta fácil afirmarlo sobre el papel, es extremadamente difícil ponerlo al descubierto ante los demás, aún de forma intima, descubrir los sentimientos es desnudar nuestros secretos, dárselos a conocer a los demás significa dejar flancos vitales para nuestra estabilidad a merced de cualquier veleidad malintencionada del prójimo.  Los sentimientos tienen cualidades que no caducan, cuando ven la luz, una vez desnudos, mantienen su integridad y su belleza para siempre.

Los sentimientos no causan daño, siempre son un bálsamo, significan placer, cuando nos los prestan o nos los dan.  Pero como elemento extraño, tiene una cualidad extraña, no permite  la traición.   El daño causado por los sentimientos cuando se utilizan como arma arrojadiza  no es causa del propio sentimiento, no podría serlo, es nuestro y jamás haría daño a su dueño y protector, es causa de la traición.  De la persona que arroja o rompe lo que no es capaz de usar ni de sentir, de quien tiene sus sentimientos prisioneros y  pretende jugar con los de los demás.

Liberar los sentimientos es quizás la única manera de darle libertad a nuestras vidas ¿y que es la vida sin libertad?

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abril 24, 2011 Posted by | Aires, Sueños | , , , | Deja un comentario

Niños

Todos los niños tienen un mundo propio, es el mismo que el de los adultos pero más grande, por eso el tiempo pasa más lentamente, luego a medida que crecemos el mundo se hace más pequeño y más aprisionante.

Aquel niño miraba como solo son capaces de mirar los niños, de forma sincera e inocente, ansiosa, todo le podía servir, el saco de la sabiduría era muy grande y estaba vacío. Era un espectador del mundo, su papel aún no estaba definido. Desde el patio de butacas observaba la gran obra, siempre con atención, sin perder detalle. Provocaba en él sentimientos de toda índole, alegría cuando los actores se reían, tristeza cuando los actores entristecían, todo se transmitía de forma mimética, de alguna manera él entendía los sentimientos, pero quedaba un tremendo vacío porque nunca entendía el argumento.

Su niñez rural, el contacto con la naturaleza, con las cosas tal como son, le había dotado de una sensibilidad especial. Aquel mundo infantil estaba lleno de alegría, no había limitaciones ni peligros conocidos, las barreras del mundo adulto aún eran demasiado altas para levantar la mirada.

La luz rebotaba en los espejos de cal, el calor de aquella tarde arrancaba de los adoquines alientos de vapor encendido. A él le gustaba inclinar la cabeza y ver a contraluz como el vaporcillo se elevaba a las nubes. Se tendió en la acera, le gustaba abandonarse, turbarse al sol, como los lagartos. Su padre estaba enfrente, con las puertas de casa abiertas y una gran red colgada en el gancho del techo, la estaba tejiendo, abstraído en sus pensamientos, recordando sus recuerdos. A esa hora el silencio era total, incluso la calle estaba adormilada, solo de vez en cuando alguna lagartija correteaba por las paredes en busca de su presa. La quietud era total. Él lo observaba, podía pasarse horas mirándole, desde esa lejanía tan cercana, no decían nada, pero el sabia que su padre notaba su presencia y le gustaba. El tiempo se congelaba en esa hermosa complicidad.

Él me contaba que tenia un baúl en su memoria lleno de imágenes similares. Siempre al lado de su padre, pero de forma invisible, imperceptible, en algún sentido lejana. “Aquel hombre tenia una vida interior que le acosaba, yo era su mundo de paz, su cómplice en la tristeza, por eso nunca me alejaba de él. Sus sentimientos estaban inmovilizados, inválidos, su sensibilidad la habían castrado para siempre en aquella terrible guerra, no recuerdo abrazos ni momentos de especial ternura física, pero lloro cuando recuerdo su presencia. No tenia nada que contarme, solo podía darme su amor con aquel silencio, con su presencia. Yo lo notaba y le estoy eternamente agradecido”.

enero 14, 2007 Posted by | Sueños | , , , , , , , , | Deja un comentario