El mito de Sísifo

Blog de Celedonio Sepúlveda

Tanta violencia, tanta muerte, tanta locura, tanto silencio, tanta complicidad, …

gaza3 Estos días de navidad los israelitas y palestinos siguen en su particular guerra prolongada y desigual, tan desigual que no tiene sentido llamarlo guerra, a estas situaciones de escala donde el simple gesto, es castigado con represalias brutales de muerte y destrucción no se llama guerra, y esas acciones no puede quedar justificas por ser acometidas por un Estado.  La política del terror y la muerte para situar fronteras nunca ha funcionado, el miedo y la pasividad de los pueblos no duran eternamente, los pilares donde se fundamenta la paz de esa región no están asentados y el vaso de la intolerancia, al igual que el de la solidaridad se están llenando.  No es buen momento para avivar la llama y no es buen momento para el silencio de las naciones.

Las recesiones económicas no son buen caldo de cultivo para estas situaciones de violencia descontrolada, que cualquier gobernante aburrido puede aprovechar para desviar la atención de sus problemas hacia los del vecino.

Toda violencia es repugnante, pero cuando es tan desproporcionada e indiscriminada resulta, si cabe, más violencia y más repugnante.

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diciembre 28, 2008 Posted by | Montañas, Politica, Ripollet | , , , , , , | 3 comentarios

¿Porqué me gritas si no te oigo?

gritos Una de las cosas más agradables para las personas normales y con cierta sensibilidad, es sin duda, el silencio y luego la conversación, la capacidad de razonar y comunicarse con los demás sin estridencias y sin agresividad es tarea bella y por bella en desuso. Si caer en la cursilería o la hipocresía, es tarea muchas veces complicada y ardua.

Nuestro interlocutor puede ser un modorro y su cualidad más sobresaliente la sordera, posiblemente nos haga perder los nervios y salgamos del intento nerviosos y un tanto estresados. Si a quien tenemos enfrente a pesar de tener dos orejas no escucha es como el modorro pero al revés, no sirve de nada, es más sencillo un monólogo.

La contrapartida a toda esa frustración de mantener una comunicación provechosa, la tenemos en la soberbia que nos rodea cada día cuando salimos a batallar en el mundanal ruido, hay un exceso de alerta, demasiada gente con las orejas tiesas y la adrenalina cargada, predispuesta al grito y la recuperación de los instintos primarios y mostrarlos con todo su esplendor,en un descuido por mantener a flote las cualidades que nos hacen más sociables y en el fondo más personas. Hay quien empieza a culpar a la falta de lluvias, encuentran en la bajada de los pantanos el motivo de la falta de entendederas. Yo no lo veo claro, pero tampoco tengo una explicación mejor.

marzo 29, 2008 Posted by | Aires, Montañas, Piedras, Politica, Realidad, Ripollet, Sisifo | , , , , | Deja un comentario

Niños

Todos los niños tienen un mundo propio, es el mismo que el de los adultos pero más grande, por eso el tiempo pasa más lentamente, luego a medida que crecemos el mundo se hace más pequeño y más aprisionante.

Aquel niño miraba como solo son capaces de mirar los niños, de forma sincera e inocente, ansiosa, todo le podía servir, el saco de la sabiduría era muy grande y estaba vacío. Era un espectador del mundo, su papel aún no estaba definido. Desde el patio de butacas observaba la gran obra, siempre con atención, sin perder detalle. Provocaba en él sentimientos de toda índole, alegría cuando los actores se reían, tristeza cuando los actores entristecían, todo se transmitía de forma mimética, de alguna manera él entendía los sentimientos, pero quedaba un tremendo vacío porque nunca entendía el argumento.

Su niñez rural, el contacto con la naturaleza, con las cosas tal como son, le había dotado de una sensibilidad especial. Aquel mundo infantil estaba lleno de alegría, no había limitaciones ni peligros conocidos, las barreras del mundo adulto aún eran demasiado altas para levantar la mirada.

La luz rebotaba en los espejos de cal, el calor de aquella tarde arrancaba de los adoquines alientos de vapor encendido. A él le gustaba inclinar la cabeza y ver a contraluz como el vaporcillo se elevaba a las nubes. Se tendió en la acera, le gustaba abandonarse, turbarse al sol, como los lagartos. Su padre estaba enfrente, con las puertas de casa abiertas y una gran red colgada en el gancho del techo, la estaba tejiendo, abstraído en sus pensamientos, recordando sus recuerdos. A esa hora el silencio era total, incluso la calle estaba adormilada, solo de vez en cuando alguna lagartija correteaba por las paredes en busca de su presa. La quietud era total. Él lo observaba, podía pasarse horas mirándole, desde esa lejanía tan cercana, no decían nada, pero el sabia que su padre notaba su presencia y le gustaba. El tiempo se congelaba en esa hermosa complicidad.

Él me contaba que tenia un baúl en su memoria lleno de imágenes similares. Siempre al lado de su padre, pero de forma invisible, imperceptible, en algún sentido lejana. “Aquel hombre tenia una vida interior que le acosaba, yo era su mundo de paz, su cómplice en la tristeza, por eso nunca me alejaba de él. Sus sentimientos estaban inmovilizados, inválidos, su sensibilidad la habían castrado para siempre en aquella terrible guerra, no recuerdo abrazos ni momentos de especial ternura física, pero lloro cuando recuerdo su presencia. No tenia nada que contarme, solo podía darme su amor con aquel silencio, con su presencia. Yo lo notaba y le estoy eternamente agradecido”.

enero 14, 2007 Posted by | Sueños | , , , , , , , , | Deja un comentario