El mito de Sísifo

Blog de Celedonio Sepúlveda

Señor alcalde estoy trabajando, para comer, por favor no meta el pie en la marmita.

No ha de ser un hecho aislado, estoy seguro de cada uno de ustedes, siente, ha sentido o sentirá, la implacable incompetencia de nuestros gobernantes, incluso los que se dicen más cercanos.  Nunca como ahora, ni en los peores tiempos, me había sentido tan agobiado, incluso acorralado por “la tanta necedad” y por “la tanta incompetencia” ilustrada,  la peor que existe.  Estamos rodeados de ilustrados incompetentes carentes de bagaje vital, lo que les convierte en ilustres ignorantes, o déspotas ilustrados, perdón: Ilustrados déspotas democráticos.

10_inemLa uniformidad de las políticas municipales es causa del férreo control del sistema de partidos y la falta de ideas y compromiso de nuestros ediles, resulta más cómodo y menos peligrosos dejarse llevar por las consignas generales y dedicar el tiempo sobrante a faenas de futuro y provechosas para los fines más personales e íntimos. Por si acaso en las próximas no hay tanta suerte.

Hay muchas clases de trabajo, pero lo simplificare en dos grandes grupos, los que tienen un centro de trabajo fijo y los que el centro de trabajo es móvil, es decir nunca es el mismo y necesitan desplazarlo continuamente, representantes, vendedores, repartidores, instaladores..etc.

Si tu centro de trabajo es fijo, tienes un gran problema para llegar tanto si el transporte es publico como privado, si es privado hay uno añadido, aparcar. Las opciones son pocas pero entre la neblina se vislumbra alguna.

Cuando el puesto de trabajo es itinerante, la única opción es ir motorizado permanentemente, necesitas mover tus recursos contigo para ganarte la vida, veamos la odisea de un instalador que usted ha llamado para cambiarle la caldera.

Parte primera abreviada:

Llegamos a la calle de nuestro cliente, hemos tardado una hora y media en recorrer 11 km., no sabemos si nos han hecho una fotografía de las que cuestan 100 euros, porque sin ir veloces pero con las paradas y arranques, nuestro pensamiento estaba en planificar el trabajo y en hacer repaso de los materiales, y en estar muy pendientes del colapso circulatorio.  Hemos perdido una hora de trabajo y posiblemente nos caiga una multa por ir a 81 km. por la autopista.

La calle esta señalada como privilegiada por motivos electorales, es zona verde, no se puede aparcar ni pagando, un espacio publico como es la calle, por orden y gracia de un ilustrado se ha convertido en una finca particular.  No desesperamos, acudimos a las lecciones de yoga y superamos el inconveniente.

La calle de al lado a 300 metros, es zona azul, territorio publico de pago, y territorio de caza para unos señores vestidos de amarillo y provistos de magnificas PDAs.  Saco el volante de una hora (hay que llevar cambio o tarjeta de crédito) y traslado mi puesto de trabajo 300 metros arriba, herramientas, material y yo mismo.  Después de dos horas de tramites y avatares he conseguido llegar al trabajo.

Parte segunda, también abreviada:

Estoy en plena faena, las manos ocupadas y manchadas, la postura incomoda y concentrado en todo lo que me han enseñado para evitar accidentes, pero mi pensamiento de pronto se distrae del gran momento y me advierte del tiempo.  Mierda.  Toda mi obra, mi prudencia, mi concentración, la seguridad en el trabajo, queda al margen, el volante de una hora ha caducado, por tanto, según el señor alcalde ya soy un infractor, estoy delinquiendo y merezco una sanción.  Dejo el trabajo, la herramienta, lo dejo todo y salgo corriendo, no sea que la grúa…

Trato de explicarle al intermediario del alcalde, ese señor de amarillo, que estoy trabajando, que no estoy de fiesta, que me estoy ganando las habichuelas, pero no suelen entender los conceptos más básicos y responden que ellos están trabajando y cumpliendo con su obligación.  Por lo visto su trabajo y su obligación están por encima de mis derechos y mi obligación de trabajar, por lo visto sus hijos tienen más derechos que los míos.

Les indico que si su trabajo es meter la mano en mi bolsillo, que le parecería a él si yo la metiera en el suyo, parece enfadarse.  Creo que no entiende, porque no actúa.

Señor alcalde debe usted explicarme que derecho esta por encima del trabajo, de la obligación de un padre de velar por su familia.  Por favor usted que sabe tanto creando espacios de privilegio, explíqueme como debo realizar mi trabajo, cree una ordenanza para que mi trabajo y mi familia vivan en paz, en la misma paz y seguridad que vive usted.

Parte final

Me quedo con la multa, vuelvo a mi trabajo excitado y nervioso, además de cabreado y termino mi trabajo.

En el estatuto no he visto solución a este problema fundamental, ni de otros tan fundamentales para la vida real y diaria de las personas.

SEÑOR ALCALDE ESTOY TRABAJANDO. RESPETEME.

septiembre 18, 2010 Posted by | Aires, Montañas, Politica, Ripollet | , , , , | Deja un comentario

La cruzada contra el trabajo

multas A Dios rogando y con el mazo dando, es la frase que define la situación económica y social en la que estamos sumergidos.  Existe una total contradicción entre lo que se dice y lo que se hace, la realidad no tiene nada que ver con la palabrería y el buen rollito oficial, y para no divagar ni filosofar sobre las cuestiones entrópicas que afectan a la política  y a los políticos españoles, como siempre expondré una cuestión banal que afecta a miles de trabajadores no afectos a círculos sindicales ni funcionariales.

Hay una persecución clara y permanente contra el trabajador con movilidad, la aplaudida y recomendada movilidad geográfica, aquí entenderemos movilidad geográfica tan solo comarcal, ya hemos anunciado lo banal del tema, no hablamos de globalización ni exportaciones ni I+D, como siempre tratamos el mundo real y cercano.  Al tema: quien no conoce a un familiar, amigo o vecino que trabaje necesariamente con el coche, sin confundir lo que parece los mismo “ir a trabajar en coche”.  Existen un abanico de oficios y profesiones que obligatoriamente hay que realizarlas con el vehículo, considerando a este como una herramienta más, ahí esta la policía, los médicos de visitas domiciliaras, repartidores, oficios como vendedores, comerciales y la mayoría de oficios que hacen referencia a mantenimientos e instalaciones, o reformas y un largo etcétera de personas que mueven la economía.

Pues bien excepto los dos primeros, todos los demás son considerados una plaga y son permanente perseguidos y acorralados y por fin multados o sancionados con la retirada del vehículo, de tal forma que ya esta siendo necesario considerar una partida nada desdeñable de impuesto revolucionario en presupuestos relacionados con este tipo de oficios.  Por supuesto algún “Gracioso Responsable” del Transit dirá que esto va en beneficio de la sociedad y que los hacen por nuestro bien.  Por eso es bueno que cada 10 minutos pase una pareja de pseudopolicias, cada 5 una moto de la policía y cada media hora un coche camuflado haciendo fotos, es por nuestro bien, para corregir nuestra maldad como ciudadanos, no tiene nada que ver con loa recaudación y las multas embargables.  Esto sucede mientras se trabaja, la guinda del pastel viene luego, cuando después de sortear las trampas de la velocidad variable si hay suerte, porque la mayoría de las veces esas trampas carecen de sentido al ser engullidas por las enormes caravanas de coches parados saliendo y entrando a las grandes ciudades, pues bien la guinda la ponen los mossos, la policía de “casa nostra”, con sus controles, también preventivos,  por nuestro bien, situados estratégicamente (escondidos) en las rotondas, me recuerdan a la guardia civil de hace muchos años situados en los cruces de los caminos al atardecer, sin sol,  detrás de las tapias de piedra esperando al campesino con la mula o la borrica y pedirle todo tipo de explicaciones, de donde vienes, a donde vas, quien eres y que llevas en las alforjas y en algunos casos te llevabas una ostia por atrevido y presunto maleante. ¿os suena?.

Llegado a este punto y demostrada la persecución vial (ya hablaremos de otro tipo de cruzadas) de una clase de trabajadores, nos quedamos todos asombrados un momento y automáticamente asumimos por incapacidad el problema.  No hay nada que hacer.  Hay que joderse.

De la misma forma que se ha puesto en marcha las zonas de carga y descarga, seria necesario articular algún tipo de distintivo que permitiese estacionar, sino de forma gratuita, si con la confianza de no incurrir en sorpresas desagradables durante la jornada de trabajo, que permitiese por ejemplo con el ticket de tiempo máximo en zona azul estacionar con el mismo horario de carga y descarga.

Soluciones hay, hay que buscarlas y añadirlas si cabe en el Plan E.

septiembre 5, 2009 Posted by | Montañas, Politica, Ripollet | , , , | Deja un comentario